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La utilización de Software Libre en la construcción de una sociedad digital más democrática, incluyente y sostenible: entrevista con Francesca Bria, responsable de Tecnología en Barcelona

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Barcelona, la segunda ciudad más poblada de España, está trabajando con intensidad en su programa de «ciudad inteligente» («Smart City»), que está reestructurando infraestructuras y tecnologías modernas de la ciudad para que las necesidades de los ciudadanos sean lo prioritario. Una cuestión esencial en los planes de actuación de Barcelona es la utilización y promoción del Software Libre y de tecnologías abiertas como bien social, que posibiliten la colaboración entre las administraciones y no depender de ningún proveedor. El Ayuntamiento de Barcelona ha sido también el primero en firmar la carta abierta de la campaña «Public Money? Public Code!» («¿Dinero público? ¡Código público!»). Para arrojar algo de luz sobre estas buenas prácticas de Barcelona, hemos entrevistado a Francesca Bria, Comisionada de Tecnología e Innovación Digital del Ayuntamiento de Barcelona, con quien hemos hablado sobre las últimas innovaciones y progresos de la ciudad.

FSFE: Durante los últimos meses ha participado en múltiples comités y conferencias para hablar sobre soberanía digital y estándares en ética digital. ¿Nos podría explicar brevemente qué es la soberanía digital y qué papel desempeña el Software Libre?

Francesca Bria: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, me nombró Comisionada de Tecnología e Innovación Digital con el propósito de repensar los planes de la ciudad en torno a la tecnología y lo digital, y concretamente el llamado «programa de ciudad inteligente». Aquí es donde empiezo: hoy en día, el programa de ciudad inteligente todavía está orientado, primordialmente, a lo tecnológico. Muchas ciudades están en manos de empresas tecnológicas que lo único que hacen es encajar sus productos tecnológicos, en lugar de comenzar analizando las necesidades reales de la ciudadanía y de cada problemática urbana particular. De este modo, las ciudades acaban afrontando obstáculos tecnológicos porque se encuentran atadas a productos privativos, no interoperables y con modelos de negocio insostenibles. Por el contrario, mi misión es democratizar los datos y la tecnología, así como repensar su gobernanza, para que estén al servicio de las personas. Estamos adaptando la tecnología a los objetivos políticos reales de la ciudad, tales como el derecho a la vivienda, la transición energética, la creación de espacios públicos, la lucha contra el cambio climático y la democracia participativa.

Foto de Francesca Bria

Francesca Bria es una acreditada investigadora y consultora en nuevas tecnologías y políticas de la innovación. Es Doctora en Economía de la Innovación por el «Imperial College» de Londres y Máster en Economía Digital por la Universidad de Londres, Birbeck.
Francesca Bria es asesora de la Comisión Europea sobre políticas de la Internet del futuro y de la innovación. Actualmente ocupa el cargo de Comisionada de Tecnología e Innovación Digital del Ayuntamiento de Barcelona en España y lidera el proyecto «DECODE», que se ocupa de la soberanía de los datos en Europa.

La transformación digital no es tan solo una evolución tecnológica, sino una evolución estructural, organizativa y cultural. Debemos enlazar la revolución digital a una revolución democrática. En nuestra opinión, se trata de reconsiderar la relación entre los gobiernos y la ciudadanía, para garantizar que los ciudadanos puedan recuperar el control democrático y participar plenamente en la definición de las políticas públicas. Por este motivo, Barcelona está realizando un potente experimento de democracia participativa, es decir, una combinación híbrida tanto de participación democrática a gran escala en línea, como fuera de ella. Estamos involucrando a miles de ciudadanos y dándoles el poder de proponer políticas e ideas a través de una plataforma libre llamada «Decidim». A día de hoy, el 70% de las propuestas de nuestro Programa de Gobierno proceden directamente de la ciudadanía. Queremos cambiar la manera de trabajar de los gobiernos y hacerla más abierta, transparente, colaborativa y participativa.

¿Influye en algo que dicha plataforma, «Decidim», sea Software Libre?

Que sea Software Libre lo cambia todo. Para empezar, el Gobierno está invirtiendo dinero público, motivo por el que los ciudadanos deben poder controlar el software, y la plataforma debe permanecer en el dominio público. «Decidim» se crea de forma conjunta con una comunidad abierta, denominada «Metadecidim». Se trata de una comunidad que engloba a desarrolladores de software, diseñadores, organizaciones sociales, activistas, científicos de datos, investigadores y gestores de la comunidad. Todos ellos participan en la creación conjunta de la plataforma y en su administración como bien común.

Para nosotros, tener conciencia de la propia privacidad, la soberanía sobre los datos, las tecnologías distribuidas y el Software Libre son elementos clave de las infraestructuras digitales de una ciudad.

Estamos aprendiendo mucho con «Decidim Barcelona», que es uno de los mayores proyectos de Software Libre de Barcelona. Tuvimos que modificar las normas de adquisición pública para que se contemplara al Software Libre y asegurarnos de que la legislación gubernamental permita una plataforma que la comunidad gestiona y gobierna. Por supuesto, otra ventaja es que todo el código es accesible, reutilizable y auditable porque es Software Libre.

Ahora mismo, estamos añadiendo un módulo a «Decidim Barcelona» gracias a otro proyecto, llamado «Decode», que quiere devolver el control de los datos a los ciudadanos. El módulo es un registro distribuido con una capa criptográfica que ayuda al público a controlar sus datos. Nosotros garantizamos que los datos permanecen seguros y anónimos; cada persona decide qué datos son privados y qué datos quieren donar a la ciudad y con qué condiciones. Para nosotros, tener conciencia de la propia privacidad, la soberanía sobre los datos, las tecnologías distribuidas y el Software Libre son elementos clave de las infraestructuras digitales de una ciudad. En concreto, siempre que la tecnología intervenga en la toma de decisiones democráticas o dé forma al pensamiento colectivo de las personas, debemos evitar toda clase de manipulación política y de vigilancia, como la que hemos presenciado con los escándalos recientes en torno a Facebook y Cambridge Analytica.

¿Cuál es la ventaja clave del Software Libre al respecto?

Los beneficios derivados de trabajar en colaboración con la comunidad, la posibilidad de estudiar, auditar e inspeccionar el código. Puedes aprender con él y compartirlo, así como reutilizarlo. Todo esto es de gran importancia porque así se minimizan los costes, se maximiza el valor público y se redirige el gasto público en licencias privativas y caras, hacia la creación de conocimiento nuevo y de nuevas capacidades humanas.

El Software Libre nos permite trabajar con las comunidades, usar el talento de los desarrolladores de Software Libre y la industria local, y colaborar con otras ciudades y administraciones públicas en proyectos compartidos de Software Libre.

Otro motivo esencial para nosotros es la soberanía tecnológica. La intención es liberarse de estar supeditado a un proveedor y no depender de las grandes corporaciones, que son generalmente corporaciones extranjeras, y, en cambio, tener la posibilidad de cambiar de proveedor, trabajar con emprendedores locales y empresas que respeten los derechos y libertades de los usuarios, además de mantener el control sobre nuestros datos. Uno de los problemas es que las plataformas privativas no proporcionan interoperabilidad con otras plataformas ni tampoco te permiten llevarte tus datos de un proveedor de servicios a otro, lo cual es la razón por la que con el tiempo hemos llegado a perder información muy importante y funciones que hacían falta para nuestros servicios y sistemas. A lo largo de los últimos años, las administraciones públicas han subcontratado, con proveedores externos y consultoras tecnológicas, la mayoría de sus sistemas técnicos e informáticos fundamentales. No obstante, es importante dejar de subvencionar siempre a los mismos gigantes tecnológicos, diversificar el ecosistema de proveedores, conservar los conocimientos técnicos del sector y mantener el control de las infraestructuras esenciales.

El Software Libre nos permite trabajar con las comunidades, usar el talento de los desarrolladores de Software Libre y de la industria local, y colaborar con otras ciudades y administraciones públicas en proyectos compartidos de Software Libre. Así que, a largo plazo, se puede ser más autónomo e independiente, se puede ser más transparente y, mediante la publicación del código y los datos en el dominio público, podemos crear valor público y maximizar la utilidad del dinero del contribuyente. El ecosistema de pequeñas y medianas empresas también nos parece una cuestión de importancia. La mayoría de emprendedores informáticos locales usan Software Libre o de código abierto y queremos garantizar que la política de contratación pública de Barcelona les permita trabajar con la administración de la ciudad y desarrollar nuevas aplicaciones y servicios que mejoren nuestra ciudad.

Por último, pero no por ello menos importante, es una elección ética y política. Barcelona tiene su propia guía sobre soberanía tecnológica y estándares éticos digitales: una reglamentación que estipula que la información digital y la infraestructura que utilicemos debe ser un bien público, bajo la propiedad y el control de la ciudadanía. También exigimos que la privacidad y la seguridad sean inherentes a todo proyecto, así como el uso de criptografía como un derecho humano.

¿Derecho a la privacidad exigido desde el sector público?

Exactamente, tecnología creada considerando los derechos fundamentales como parte de su esencia. Y hablando de Software Libre, el Plan de Transformación Digital de Barcelona se ha comprometido a invertir el 70% del presupuesto destinado a nuevos servicios, en desarrollo de Software Libre y de código abierto. Además, estamos ejecutando gradualmente un plan de migración y tenemos una experiencia piloto para migrar ordenadores personales a sistemas operativos completamente libres. Ahora mismo tienen instalado Ubuntu y todas las aplicaciones que se incluyen son Software Libre.

¿Estos ordenadores son ya parte de la infraestructura?

Sí, están completamente integrados en la infraestructura de la ciudad. El proyecto piloto consta de 1.000 ordenadores. Al resto no le cambiamos el sistema operativo, pero sustituimos todas las aplicaciones posibles con Software Libre que se ejecuta sobre Windows. También estamos traspasando nuestro servicio de correo electrónico a Open-Xchange. Básicamente, todo lo que sea sustituible lo sustituimos con Software Libre, aunque lo hacemos paulatinamente, para poder involucrar a los trabajadores públicos y generar confianza.

¿En qué situación piensa que estarán dentro de cinco años?

Barcelona está desarrollando continuamente aplicaciones y herramientas informáticas. En los casos en que empezamos desde cero, damos prioridad al uso de Software Libre y de código abierto. Por ejemplo, nuestro sistema de identidad digital va a ser ahora de código abierto. Más adelante, abriremos aplicaciones de servicios fundamentales como, por ejemplo, un mapa de eventos de la ciudad, nuestro panel de control de la ciudad, el portal del ciudadano y nuestra red de sensores. No se trata solo de «ordenadores personales». Se trata de trasladar toda la infraestructura informática hacia estándares abiertos, plataformas de software abiertas y hacia la interoperabilidad. De la misma forma que ya utilizamos Linux en los servidores de nuestro centro de datos, por ejemplo. Aunque, por supuesto, Barcelona aún es tecnológicamente dependiente de las mismas grandes empresas que cualquier otra ciudad. Así que no es sencillo, aunque lo cambiemos todo de manera gradual, pero sí es absolutamente sensato.

Hay muchas ciudades que están interesadas en lo que estamos haciendo y que nos piden colaborar en proyectos de Software Libre y en la utilización de estándares éticos digitales.

No estamos solos: ahí está el ejemplo del servicio digital del Gobierno del Reino Unido, que puso en marcha un plan nacional de transición hacia el Software Libre y de código abierto. Luego está el equipo digital del Gobierno italiano que está utilizando muchas herramientas de código abierto. Suecia está adaptando sus políticas de contratación para favorecer el Software Libre y de código abierto, de la misma forma que Estonia usa mucho Software Libre. Hay muchas ciudades que están interesadas en lo que estamos haciendo y que nos piden colaborar en proyectos de Software Libre y en la utilización de estándares éticos digitales.

La transición al Software Libre es verdaderamente importante e incluso creo que seguirá produciéndose aunque no estemos en el gobierno. Todo mi trabajo lo hago teniendo en cuenta eso, porque tales decisiones no deberían depender de una persona ni de la ideología de un gobierno. Esta es también la razón por la que nos preocupamos de documentar adecuadamente lo que hacemos y por la que, por supuesto, debemos ganarnos los corazones y las mentes de los funcionarios de nuestras administraciones públicas, de lo contrario este cambio será irrelevante en un futuro. Ellos tienen que liderar esta transformación y hacer suyo el proceso.

Esta cuestión es importante porque, por ejemplo, en Alemania tuvimos el caso de Múnich donde, poco después de haber completado el plan de migración a GNU/Linux, se produjo un cambio de gobierno local y el nuevo gobierno decidió volver de nuevo a la privativa Microsoft. ¿Qué medidas están tomando para que esto no ocurra en Barcelona?

Bueno, antes de nada, hay que decir que el caso de Múnich se produjo por una decisión política, no por problemas técnicos. En segundo lugar, ellos iniciaron su plan hace mucho más tiempo, cuando la industria tecnológica era totalmente distinta, pero ha evolucionado mucho desde entonces. Sabemos que las corporaciones tecnológicas invierten mucho dinero en hacer presión y que su capacidad de influencia es muy grande, por lo que estos cambios nunca son fáciles.

El caso de Múnich se produjo por una decisión política, no por problemas técnicos.

Creo que para Múnich aún es complicado migrar de nuevo a Microsoft, ya que cuesta mucho dinero y al final puede que tampoco funcione como les gustaría. Por lo general, creo que la forma correcta de realizar una transición de este calibre es empoderar a los trabajadores, invertir en formación y construir procesos de intercambio de conocimientos dentro de las organizaciones. Esto es lo que he estado haciendo con los trabajadores del Ayuntamiento, por lo que al final son ellos los que lideran el proceso y los que dirigen la transformación.

¿En el sentido de un cambio organizativo desde abajo hacia arriba?

Sí, desde el punto de vista de los trabajadores. Para que los cambios perduren, también hay que hacer cambios en la organización. Nosotros tenemos muy claro que queremos una revolución digital que beneficie a la mayoría, no solo a unos pocos, y, obviamente, queremos que toda la sociedad se beneficie de distintas maneras.

¿Cuál es hasta el momento su experiencia con la reutilización del Software Libre que desarrollan, como «Sentilo», por ejemplo?

«Sentilo» y «Decidim» se usan en muchas ciudades. «Sentilo» lo gestiona un consorcio con estructuras de buen gobierno, y se ha reutilizado en Italia, Dubái, EE. UU. y otras partes de Europa. «Decidim» se utiliza en muchas ciudades a día de hoy y tenemos el afán de que sean más. Aparte tenemos otros productos informáticos, como la identidad digital, que compartimos a nivel local con otros ayuntamientos pequeños de Cataluña. También estamos investigando y haciendo entrevistas para poder identificar proyectos que hayan desarrollado otras ciudades y que se hayan publicado como Software Libre. Por ejemplo, Helsinki ha desarrollado una aplicación móvil muy buena para compartir el transporte y también tienen otra aplicación móvil ciudadana muy parecida a la nuestra. También colaboramos con Ámsterdam, Torino, Nueva York y otras ciudades. Hay mucha cooperación produciéndose en este momento que de no ser por el Software Libre, no habría tenido lugar.

«Decidim» se utiliza en muchas ciudades a día de hoy y tenemos el afán de que sean más. [...] Hay mucha cooperación produciéndose en este momento que de no ser por el Software Libre, no habría tenido lugar.

Para fomentar aun más la colaboración, la ciudad de Barcelona ha creado una guía para gestionar proyectos libres para las administraciones, que incluye nuestros estándares éticos digitales, así como un manual que explica cómo compartir código en GitHub y cómo mantenerlo. A otras ciudades les puede resultar también de mucha utilidad, porque facilita la transición hacia un mayor grado de colaboración a través de GitHub, donde se pueden gestionar adecuadamente todas las aportaciones. Es el siguiente paso que deberíamos dar: todo esto facilita que las ciudades colaboren en el mantenimiento de proyectos de Software Libre y desarrollen tecnologías descentralizadas y que aumenten la privacidad, tecnologías al servicio del pueblo y que respeten sus derechos.

El Ayuntamiento de Barcelona también ha sido el primero que ha firmado la carta abierta de «¿Dinero público? ¡Código público!». ¿Por qué era esto importante para Barcelona?

Porque necesitamos alianzas. Queremos fortalecer la legitimidad del desarrollo y de la publicación de Software Libre, queremos que se unan otras ciudades y queremos hacer comunidad. Necesitamos que los emprendedores de código abierto, las empresas y la sociedad civil formen parte de este movimiento. Barcelona está trabajando en temas de licencias con abogados de la Fundación del Software Libre de Europa y que son parte del movimiento del Software Libre. Cuando vimos la campaña ya habíamos aprobado el plan de transición de la ciudad, y resultó que estaba totalmente alineado con las reivindicaciones de la campaña. Por eso nos encantó la idea de ser parte de esta coalición. Cuanta más conciencia se genere, mejor.

Antes hemos hablado sobre las empresas locales y mencionó que un 70% del presupuesto para nuevos desarrollos se invierte en Software Libre. ¿Cuál es su efecto en la economía local?

Crea un ecosistema local de Software Libre y tecnologías abiertas que puede reforzar la economía de la innovación colaborativa. La contratación pública puede abrir nuevos mercados e impulsar a la industria local. También hemos creado una línea de financiación específica para la promoción del desarrollo de Software Libre, hardware abierto, datos abiertos y tecnologías que protejan la intimidad, y que tengan repercusión social: lo hemos llamado «Innovación Social Digital». Uno de los mayores proyectos tecnológicos que estamos desarrollando ahora mismo se llama «CityOS». Lo hemos ido desarrollando mediante contratos que requerían el uso de Software Libre y de código abierto, con metodología de desarrollo ágil («agile»). Pero también estamos realizando otros proyectos de desarrollo en los que pueden participar las comunidades de Software Libre y trabajar codo a codo con la ciudad. Para hacerlo posible, hemos modificado algunas cláusulas de los contratos públicos, de manera que hemos posibilitado que en vez de competir en precio, se ponga el acento en requisitos como la utilización y la publicación de Software Libre y de estándares abiertos, además de añadir cláusulas de soberanía sobre los datos y de privacidad y seguridad desde la concepción del producto.

Estos contratos tienen la ventaja de que no introducen dependencias de ningún proveedor ni condiciones técnicas previas, por lo que quien quiera, y esté capacitado, puede presentarse a estos contratos. Esperamos honestamente que de esta forma las pequeñas empresas puedan presentarse a licitaciones públicas con este tipo de contratos.

Queremos alcanzar un punto en el que el Software Libre sea la norma. Por eso, cuando nuestros cargos públicos no optan por Software Libre o estándares abiertos, les reclamamos que expliquen las razones por las que no lo hacen. Hasta ahora era justo lo contrario, pero al menos ahora tienen que justificar por qué están tomando esa decisión en cuanto a la adquisición del software.

¿Ha ayudado esto a la economía local? ¿Se ha producido algún efecto que pueda medirse?

Estamos trabajando junto a una de las universidades locales para medir la repercusión económica de estos proyectos de código abierto, producir estadísticas y mostrar a la ciudadanía que su dinero ha sido bien empleado. Ahora mismo hay 3.000 empresas que trabajan con nosotros mediante contratación pública, de las que más del 60% son pequeñas y medianas empresas. Queremos que aumente el número de empresas que usan Software Libre y desarrollo ágil, para demostrar que estamos diversificando el número y el tipo de empresas con las que trabajamos. Aparte de eso, mediante el uso de GitLab, también intentamos crear comunidades en torno a la administración del código y los proyectos. Esto representa un gran cambio para una administración municipal. Queremos empoderar al movimiento local del Software Libre y del código abierto, y aportar una plataforma que lo sostenga y fortalezca.

Ahora mismo hay 3.000 empresas que trabajan con nosotros mediante contratación pública, de las que más del 60% son pequeñas y medianas empresas.

La última pregunta: antes ha comentado que hay otras ciudades que han visto las ventajas del Software Libre, pero por desgracia también hay algunas administraciones que aún tienen sus reservas. ¿Cómo intentaría convencerles? ¿Cuál sería su principal argumento o el mayor beneficio que obtendrían?

Creo que se trata de una buena estrategia para repensar la tecnología y que beneficia y empodera a la sociedad. En primer lugar, el dinero público se reinvierte en el ecosistema de empresas locales, fortaleciendo la industria local y a los emprendedores locales. En segundo lugar, se aumenta nuestra capacidad de colaboración con otras ciudades en proyectos conjuntos y ayudamos a las ciudades más pequeñas a que se beneficien de estos proyectos. En tercer lugar, conservamos la soberanía tecnológica y el control democrático de las infraestructuras esenciales, de los datos y los servicios. Por último, damos poder a los ciudadanos al construir aplicaciones y servicios tecnológicos que respondan a sus necesidades reales y generen valor público. Es una cuestión crucial que construyamos una sociedad digital más democrática, incluyente y sostenible.

Entrevistador: Erik Albers

Mediante nuestra campaña «Public Money? Public Code!», la FSFE exige que todo el software que se financie con dinero público o se desarrolle para el sector público, esté disponible públicamente bajo una licencia de Software Libre o de código abierto. Para facilitar que se entienda nuestra petición y los beneficios que conlleva, realizaremos una serie de entrevistas que destacarán casos ejemplares y escenarios de uso que representan buenas prácticas. Nuestros entrevistados serán responsables políticos y con capacidad de toma de decisiones, así como autoridades y desarrolladores que, de una forma u otra, ya estén implementando código público.